Managua (Nicaragua) a 14 de abril de 2008.

Managua (Nicaragua) a 14 de abril de 2008.
Hoy es un día extraño y siento como si no tuviera sangre dentro de la venas. Apenas tengo de que hablar y realmente me siento como si fuera una maquina que se mueve sin saber muy bien que hacer.
Llevaba ya mucho tiempo con la necesidad de viajar a Managua para solucionar unos asuntos personales referentes a una documentación de mi interés y tras varios retrasos por fin me decidí a viajar a Managua.
De toda la vida o al menos desde que yo tengo recuerdos Managua me ha resultado una ciudad extraña, desestructurada por el terremoto de hace dos décadas que la destruyo por completo, hoy es una ciudad sin un centro visible donde todo esta lejos y donde a simple vista se ve su peligro y su inseguridad. Nunca me ha gustado por eso precisamente viajar a Managua, sin embargo cuando por una u otra razón he tenido que estar en ella, siempre he aprovechado el viaje para hacer cosas que habitualmente no puedo hacer. Voy al cine, como en restaurantes de comida rápida tan ricos y tan odiados, veo algo de teatro si se da la ocasión y visito a gente conocida que vive en la misma ciudad. Es por ello que en esta ocasión los planes eran realmente optimistas y planeaba pasar más o menos una semana y hacer mis trámites sin prisas.
El domingo por la tarde llegue a Managua para empezar el lunes a ir de un sitio a otro y directamente me fui a mi hotel preferido y donde tan buenos ratos había pasado en otras ocasiones, junto a la parada de Buses TICABUS en el Hotel Santos y tras organizar mi habitación y mi equipaje me fui a cenar en el cercano centro comercial PLAZA INTER. Por seguridad y por experiencias previas, me fui solo con lo justo y deje en la habitación el teléfono móvil, las tarjetas, documentación y me fui únicamente con el dinero justo para la cena sin darme cuenta de lo importante que esa decisión seria ese preciso día.
Al regresar de cenar pare a comprar una botella de agua en la pulpería que hay en la calle 27 a escasos 200 mts del centro comercial y a unos 100 mts del hotel, en una calle iluminada y muy transitada por vehículos todo el rato, cuando al salir con la botella de agua y cruzar la calle, vi lo que estaba pasando. Un grupo de 6 chicos de un máximo de 20 años se fijaba demasiado en mí. 2 de ellos se fueron por una calle paralela, imagino que para cerrarme una posible huida o para interceptarme un poco más adelante y los otros cuatro comenzaron a seguirme a cruzar la calle. Dicen que si algo sabe a leche, es blanco y en botella blanca no hay duda de que es leche y en este caso la cosa estaba clara. Iban a asaltarme sin la más minima duda.
En estos casos lo mejor es intentar huir, sin embargo no sabía si eran solo 6 o habría mas esperando mas adelante así que sencillamente me puse de cara a ellos y espere acontecimientos.
Aun quedaba la opción de defenderme a mano o ayudado por el spray de defensa que siempre llevo encima, sin embargo algo ocurrió que me dejo claramente paralizado. Esos niñatos que apenas tenían la edad de beber iban armados y al menos pude ver un revolver de color oscuro probablemente de calibre 22 y de 4 pulgadas, insuficiente para atravesar la chapa de un coche pero suficiente para hacer buena puntería a unos cuantos metros de distancia. Ahí se terminó cualquier opción de defensa… Y si hoy puedo escribir esto sin duda es porque acerté de pleno con la actitud. Delante de mucha gente, en plena calle transitada me estaban asaltando al menos 6 muchachos con al menos un revolver diciéndome con total impunidad que si me movía o decía algo me “baleaban” y “me moria” ahí mismo.
A mi me robaron únicamente un poco de dinero y el reloj y a mi pareja solo unas monedas sueltas y un par de anillos sin embargo algo grave había pasado. No se trata ya de la suerte de estar ileso o de lo que se han llevado o dejado, eso solo queda para la anécdota. Lo que a uno le queda después de ver la fragilidad de la vida y de haber estado a punto de perderla no tiene nombre ni es descriptible. Uno se siente violado, siente que la vida de uno no depende de si mismo sino de la fragilidad de un entorno en ocasiones demasiado frágil y vulnerable y la verdad es que para algunos ya llega a cansar haber estado tantas veces cerca de esa fragilidad. Para algunos tragar saliva tras estos sucesos cada vez cuesta más.
Hoy ya ha pasado todo y seguramente en unos días todo volverá a la normalidad porque hoy, en estos momentos mi estado anímico no esta alto ni esta bajo…. sencillamente ese estado anímico hoy no existe y por eso cuando leí el mail de mi hermana preguntándome que tal me iba todo y que no sabia nada de mi no supe muy bien que decir apenas unas horas después del asalto.Por si sirve de algo y para saciar curiosidades parece ser que estaba en el sitio equivocado en el momento equivocado y que debido a que el Hotel Santos y algunos hoteles más que están todos alrededor de los buses TICABUS los asaltos a extranjeros son diarios y por desgracia la mayoría son al menos con heridos y en ocasiones con muertos. Ante esa situación, los hoteles amparados en la publicidad de aparecer en guías de viajeros como Lonely Planet solo ven el ingente ingreso de dinero como nunca antes habían visto sin prevenir estos asaltos de ninguna manera y sin ni siquiera avisar del peligro que conlleva la zona en cuestión. Por su parte la policía ni siquiera hace acto de presencia, aunque eso es ya otra historia, y los vecinos se sienten atemorizados por los delincuentes para ni tan siquiera hablar.
Tras el asalto y ya a salvo en el hotel, nos indicaron que nos dirigiéramos a la estación número 3 de policía y que no nos molestáramos en llamar por teléfono porque nunca llegaría ningún policía, así que sobre las 20.45, y solo unos minutos después del incidente, estábamos poniendo la denuncia. Incomprensible lo visto y vivido en dicha estación de policía. La mujer que me tomo declaración no permitió a mi pareja hablar en ningún momento y algunas veces yo tenia que gritar para preguntarla a ella cosas que solo ella podía contestar, sencillamente como si ella no hubiese sido afectada del asalto. Tras esta declaración nos hicieron buscar por las dependencias al inspector encargado de crímenes violentos que nadie sabia donde estaba y que nunca apareció, ahora que eso si, en su búsqueda encontré policías durmiendo en sillas, en mesas, en el suelo… Me pregunto dos cosas… ¿Tendrán tanto trabajo que no pueden ir a sus casa a descansar? Si no es esa la cuestión ¿Será que en lugar de estar impidiendo esos asaltos violentos dedican sus turnos a dormir tranquilamente con el descaro de no necesitar siquiera esconderse de los afectados de delitos ni de sus superiores? Realmente no es a mi a quien le corresponde responder a esto pero me sentí mal ver eso y estar 3 horas esperando a que algún investigador se ocupara del caso y que me dejaran irme a mi casa a reponerme de lo que había pasado. Pasadas esas tres horas sin que el encargado apareciera, otro policía se hizo cargo de nuestro caso y tras enseñarnos fotos y poder identificar a tres de los asaltantes nos llevaron al lugar del asalto en la parte trasera descubierta de un pick up donde fuimos sentados en el suelo como su fuéramos nosotros los delincuentes. Ahí tomaron nota de todo, hicieron un croquis de todo y nos dejaron en el hotel, recomendándonos que como seguramente hubiera detenidos por la identificación fotográfica, debíamos abandonar el hotel lo antes posible y la zona para evitar represalias. Eso si, que al día siguiente sin falta fuéramos a una hora determinada a firmar la identificación fotográfica.
Imagínense la noche. Aun sin reponernos del asalto y sabiendo que podría darse el caso de que al día siguiente nos estuvieran esperando por denunciar en la policía. De nuevo la suerte hizo que saliéramos de ahí sin mayores incidentes aunque al día siguiente al ir a firmar la identificación fotográfica, el policía no estaba, ni el reconocimiento fotográfico, ni el expediente ni nada de nada, de nada…Curioso interés en detener a los autores de los delitos violentos que a buen seguro habían repetido muchas veces más antes que esa. Extraño proceder para proteger la que hoy por hoy es la única fuente de ingresos del exterior en el país como es el turismo.
Siento lastima por la gente que por una u otra razón tiene que vivir en una ciudad tan violenta como es Managua y que no tiene mas remedio que soportar situaciones como esta a diario. Esa misma noche, según las noticias hubo 8 muertos por arma de fuego en Managua, 3 de ellas en el barrio de Bolonia, donde nos ocurrió el asalto a nosotros. Esa misma noche hubieron 4 extranjeros más asaltados en la misma zona según el taxista que habitualmente trabaja en el hotel, uno de ellos con intento de violación a una turista oriental que viajaba sola en un taxi.
Hoy todo ha pasado y a buen seguro en los próximos días o semanas tome decisiones al respecto, porque en estos momentos lo único que tengo son ganas de volverme a mi casa, hacerme una barbacoa con mis amigos y olvidarme de Nicaragua por una temporada.
Un saludo muy grande a todos.