Querido Mar Caribe:

Quien iba a decir que hace ya casi dos años que convivimos juntos. No puedo olvidar cuando te vi por primera vez a través de las ventanas de autobús llegando a Puerto Viejo de Limón. Recuerdo cuando desperté al día siguiente en el Hotel Maritza y al abrir la ventana te vi con todo tu esplendor. Recuerdo también el miedo que me daba por entonces todo lo relacionado contigo, la inseguridad social que me habían contado, la humedad terrible, la selva que te protege y sobre todo tus peligrosas y a la vez preciosas aguas claras.

Hoy regreso al mismo lugar donde por primera vez nos encontramos, sin embargo hoy todo ha cambiado en mi interior. Mi amor por ti, sigue intacto y ahora ya no te temo. He aprendido a entenderte y a respetarte, conozco tus lógicas, el por que de tus corrientes. Se como explorar tu arrecife sin riesgos, como protegerme de los tiburones y de otros ataques de los animales que tu proteges.

Cuantos miedos, cuanta adrenalina, cuanta aventura me has dado en estos años. Y cuantas cosas he llegado a hacer por ti, verdad?? Recuerdas como me enfrentaba a los pumas para salvar varios cientos de tortugas al nacer de sus garras asesinas. Cuando te recorrí por primera vez en el ferry de Honduras, como veía el arrecife desde el barco, las terribles corrientes que desplazaban la trayectoria del barco. Los días que me dejaste aislado al sacar tu carácter en Roatan. Me encanta recordar cuando me permitiste dar de comer a aquellas decenas de tiburones y rayas en Belice para luego zambullirme en tu protector arrecife nadando con ellos como dóciles animales de granja. Ahí me mostraste que la belleza siempre es peligrosa en tu ámbito de influencia, cuando la corriente de tus aguas me mostró las cortaduras que el coral hace en la piel y las terribles infecciones que produce en la piel solo con rozarlo. Hoy ya camino varios cientos de metros sobre el coral metiendome mar a dentro sabiendo que debo de protegerlo porque es fuente de vida y belleza, también he aprendido en que aguas puedo estar sobre el arrecife sin miedo a los tiburones. He recorrido todos las fronteras hacia el norte en los países que honras con tu presencia hasta México, te he sobrevolado en avión sobre Miami, cuba, la isla de La Española, he navegado en planeadoras, lanchas y lanchitas, pangas hechas de árbol, kayak, te he nadado, buceado, caminado. Nada me queda ya por hacer en tus aguas calmas. Incluso he sentido tu furia cuando en la época de huracanes sobre todo entre septiembre y noviembre atacas sin piedad dejando destrucción y muerte en los pueblos que de ti dependen. Como puedes ser tan bello y a la vez tan asesino... Aunque esto ultimo tengo que excusarte porque somos nosotros con nuestra contaminación los que creamos ese calentamiento en la tierra que hace que cada vez seas más furioso y hostil con los huracanes. De hecho dicen los científicos que tus huracanes son el aire acondicionado de la tierra y que gracias a ellos aun podemos vivir en nuestra querida corteza terrestre. Después de todo hasta eres un aliado incomprendido.

No todo han sido buenos momentos, porque casi me matan tus mosquitos cuando el dengue me infecto entre Costa Rica y Nicaragua. Por dios... casi me muero, y lo peor es que me dolía tanto el cuerpo que casi hubiese preferido morirme que aguantar aquello. Pero el tiempo pasa después de todo y hoy casi ni me acuerdo de lo malo.

Ahora estoy a punto de despedirme de ti porque me voy a ver a un antiguo amor que me deslumbro casi tanto con tu en tiempos pasados. El Mediterráneo. Me voy a recordar mis orígenes, a ver mi familia, mi tierra, mi casa y todo lo que hasta hace casi dos años, era mi vida. Pero si hay algo que aun me da mucha envidia del Mediterráneo es que aun, baña a mi hija con sus aguas. Y ella es la principal razón por la que vuelvo allí.

Pero no te preocupes Mar Caribe, porque en 40 días aproximadamente volveré de nuevo a ti, aunque en esta ocasión, solo mirare hacia el sur de Costa Rica. Todo lo que queda al norte, ya no es importante para mí. A mi regreso recorrere los dos últimos países de tu influencia, Panamá y Colombia para luego perderte la pista y encontrarme con el Amazonas. Pero todo eso ya será otra historia y quizás un nuevo romance para mí, porque quiero que sepas que espero mucho del amazonas.

Lo que quiero que sepas es que aunque ahora me voy lejos, volveré a tu arrullo. Volveré a esa selva envidiosa que quiere invadirte llegando hasta la misma orilla de tus aguas turquesas. Volveré a ti para saber de cerca lo que serás capaz de hacer en esta temporada de huracanes. Volveré a ti porque cuando me marche del todo, no quiero que me quede ni una sola faceta de ti que yo no conozca. Volveré a ti porque sueño contigo y porque por muy lejos que este, no podré olvidare nunca.

Hoy estoy en Puerto Viejo de Limón, el lugar donde nos conocimos por primera vez, Hoy que conozco mejor tu entorno he vuelto a recorrer los mismos lugares que aquella vez para sentir las diferencias. Hoy los monos ya no son hostiles sino que comen de mi mano en el interior de la selva, aunque a quien aun no he podido controlar es la las puñeteras hormigas que sin duda me comerían vivo si me despistara 30 minutos. Hoy he localizado mejor hotel y mas barato (Hotel Dolce Vita, telf 7500207 por 6 dólares la noche). Hoy ya camino y disfruto la noche a tu lado y no temo nada. Me gusta el Soca y todos los ritmos afro americanos del caribe e incluso hasta tarareo sus canciones.

Es una lastima sin embargo, tus desigualdades sociales, llegando a extremos tan dispares como los presupuestos diarios que he tenido a lo largo de este tiempo, pasando de los 60 dólares diarios en unos lugares a los 10 céntimos de euro diario en otros. Por ello, he dormido en casas de paja, de bambú, de madera, medio cemento, cemento del todo, con techos de paja, de palmera, de madera, teja, zinz, de cemento. He compartido estancias, con cucarachas, ratas y ratones, arañas del tamaño de la palma de mi mano, y tantos y tantos bichos raros y sin nombre conocido en mi limitado numero de palabras que a veces los sentía como parte de mi familia. Sin embargo he conseguido que ello no forme parte de mi normalidad. Hoy vuelvo como me vine, siendo el mismo, sin collares, y tatuajes, sin pendientes, ni peinados raros, sin ropa étnica o extraña, ni siquiera llevo en mi equipaje un solo recuerdo de los lugares visitados. Todas las vivencias quedan en mi mente y corazón formando parte de mi vida y existencia. Pero aunque no se note, aunque no haya encontrado a Curro, aunque tampoco haya encontrado a los del anuncio de Ron Bacardi que decían aquello de “Me estas estresando”, ahora si que tengo alma caribeña también. Bueno el alma y según me dicen el acento, y es que he adquirido tantas palabras a mi vocabulario y pronunciaciones de esta zona que ahora que estoy haciendo examen de conciencia, no se distinguir las antiguas de las adquiridas.

Pues esto es todo por ahora. Espero ver a todos los que quiero en España y que los que dejo atrás en esta parte guarden un bonito recuerdo de mi, porque esto sin duda es un nuevo corte en mi vida, de nuevo dejo a tras todo lo que tuve y comienzo de cero mirando hacia otro lugar. Pocas cosas me llevo conmigo, porque mi mochila es pequeña y esta siendo muy grande el sacrificio para seguir adelante. Quizás este sea el precio a pagar por seguir este camino largo y sinuoso. Solo espero que lo bueno siga conmigo siempre y lo demás vaya quedando atrás en el recuerdo.

Saludos a todos de Santi

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