Dr. Livingston Supongo. Guatemala a 2 de enero de 2005

Como imaginábamos el paso de la frontera fue toda una aventura por el lado Hondureño hasta llegar a Corinto. Carencia de asfalto y una velocidad media de 20 km/h que fue lo que nos llevo atravesar 60 km en tres horas. Ahí sellamos para salir del país, y dos trasbordos después en medio de barrizales y 20 km después volvemos a sellar en el lado Guatemalteco, sin duda, una frontera meramente simbólica mas que efectiva. De ahí el bus nos lleva a Puerto Barrios. O debería decir Puerto Barros, porque son la que había llovido el agua y los barrizales hacían que caminar por el lugar fuera toda una aventura. Para colmo en Guatemala no cambian el dinero de Honduras en ninguna parte y tuvimos que volver a la frontera (3 horas) para cambiar todo el dinero que traíamos en lempiras (Moneda Hondureña. A todas luces la primera impresión es que Guatemala esta mejor organizada, es más segura y más económica, aunque es solo una primera impresión y las cosas no tendrían que ser así en el futuro, pero lo que es seguro que es cene en un restaurante chino hasta que me salía la comida por las orejas por unos 3 euros.

La mañana siguiente amaneció nublado pero sin lluvia lo cual facilito el viaje por mar hasta Livingston. Esta ciudad es algo muy especial desde el punto de vista histórico ya que es una de las principales cunas de la cultura Garifuna del Continente Americano. Es decir, que es uno de los primeros sitios donde los esclavos negros que huían de las antiguas colonias británicas se establecieron, junto con Reatan en Honduras y Belice, y es llamada la CUNA DE LA CULTURA GARIFUNA. En la practica no es mas que un pueblillo a la vera del caribe, muy turístico, con una gran infraestructura a todos los niveles, donde no solo se puede disfrutar como turista sino convivir con la población negra, dos o tres variantes de mayas que conviven con diferentes idiomas, culturas tradiciones. El pueblo se dedica obviamente al turismo pero en los alrededores y sobre todo siguiendo la costa las casa y cabañas denotan una gran actividad local en pesca y agricultura.

Aquí pasamos Fin de año y año nuevo y pudimos disfrutar de este colorido variopinto de estas culturas, en los bares donde Bob Marley es el amo, en los grandes grupos de mayas bajitos y con sus ropas clásicas, en las mejores vestimentas de cada tipo de cultura en sus múltiples ritos e iglesias. Por descontado que el ruido de cohetes (como en todo Centroamérica) es ensordecedor y animado y los que solo estábamos de espectadores nos dedicábamos a los que mejor sabemos hacer. Sacar fotos y tomar cerveza… Yo me conformé con mis 12 uvas y lo mas parecido a cava que encontré que era Sidra de Manzana llamado Champagne.

El día paso y de muy mañana el destino era un lugar llamado siete altares. Nombre nada místico que simplemente refiere a siete cascadas con rápidos que por la falta de agua de los últimos días en la zona apenas tenían unas pocas pozas donde bañarnos. Debo quejarme por el dólar que últimamente hay que pagar por entrar un dólar en lo que a todas luces suena a puro engaño. Pero como no queda mas remedio, pues pagamos y pasamos para desgraciadamente no ver nada que valiera la pena, si bien la estructura deja claro que con agua tiene que ser una autentica maravilla. Así que si vais preguntar si tiene agua.

La vuelta fue por la orilla del Caribe que aproximadamente llevaría algo mas de 1 hora con restaurantes a pie de playa en la mitad de la nada gestionados por mayas, así que sin prisa pero sin pausa, se inicio el camino. Ahí comimos y tras esperas 40 minutos por la afluencia de gente, las nubes se empezaron a oscureces y pese a los presagios positivos de los lugareños, nos apresuramos a terminara, pagar y emprender los 50 min que aun nos quedaban.

Pues caminado por la orilla, la nube negra empezó a girar creando un tornado monstruoso a unos 100 mts nuestro. Se veía el giro por la parte superior y a la altura del agua sin juntarse entre medias, pero la fuerza y la dirección no presagiaban nada nuevo. A Ultima hora cambio de dirección y tras bambolear varias embarcaciones ancladas a pie de playa toco tierra a pocos metros nuestro llevándose todo lo que tocaba a su paso.

Es algo extraño mi pasión con el caribe. Sin duda, me atrae y podría incluso decir que me siento a gusto cerca suyo, pero a la vez me da mucho miedo por lo traicionero que es. Los huracanes en su temporada y estos efectos climatológicos que se forman en segundos lo convierten en algo que me da demasiado respeto, Aunque en los próximos días, vamos a conocernos mas profundamente el y yo.

La salida de Livingston ha sido hoy en barca obviamente cruzando Río Dulce. Entrando por el mar, por el mismo trayecto que el pirata Pata de Palo y muchos mas se colaban a los fuerte españoles a por sus riquezas, de hecho la intrepidez de estas entradas tierra a dentro con los galeones siguiendo esta ruta dio la fama y la ferocidad entre algunos a Pata de Palo. así que ahí estábamos, siguiendo el mismo rumbo, sintiendo lo mismo y viendo las mismas maravillas, oliendo en una parte el azufre que calienta el agua a mas de 40 grados proveniente directamente de las entrañas de la tierra y con la mochila en los pies.

Hoy duermo en Santa Elena a la espera de dejar de nuevo Guatemala y cruzar a Belice, al paraíso del Colar, a tierras de lenguas extrañas donde tras pasar unos días, regresaremos por el mismo camino para recorrer toda Guatemala, que tiene mucho ver.

Saludos desde Guatemala.

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