8 de junio de 2005, Veracruz (México)

Tengo un extraño sabor agridulce al haber dejado esta fantástica ciudad, este inmenso puerto y toda esa historia desaprovechada, pero antes de nada, contaremos algo sobre la ciudad para entender.

Cuando Hernán Cortes llego a “El Nuevo Mundo” entro nada mas y nada menos por este lugar al que llamo en un principio La Villa Rica de la Vera Cruz, siendo por tanto la primera urbe en esta región fundada por los Españoles. De hecho puede que este fue el escenario de una de las odiseas más transcendentales de la conquista y de la historia de la humanidad. No solo fue la primera ciudad sino que la ironía hizo que en esta ciudad ondeara la última bandera Española tras la independencia de México tres siglos después. Obviamente la historia es mucho más larga dando lugar a una curiosa epopeya con final feliz (o infeliz según se mire). Por ello la historia del lugar y sus ruinas no podia dejarla fuera de mi ruta por este inmenso país.

Obviamente el recorrido por la ciudad ha sido completo viendo por un lado que la ciudad nada tiene de lo que en algún tiempo fue, habiéndose convertido en una urbe industrial, con ferrocarril y un puerto inmenso que nada tiene que ver con todos los demás que haya visto en el continente. Por otro lado resalto que los veracruzanos son personas con un carácter muy abierto, y sobre todo bailadores y juerguistas. Aunque también se llevan la fama de ser muy mal hablados, extremos estos que pude comprobar por la noche en las calles de la ciudad.

El puerto propiamente dicho es mas bien feo, pero no creo que pueda encontrarse uno bonito en ninguna parte y al otro lado de la bahia queda aun parte del fuerte español “San Juan de Ulua”.

Dentro de la ciudad los edificios pintorescos o coloniales no son demasiados, aunque a estas alturas de viaje, ya no me asombran demasiado los edificios. Lo que me ha llenado de indignación es como conservan y tratan el patrimonio cultural en esta ciudad, sobre todo lo referente a la conquista, y es que sin duda da la impresión de que es una parte de la historia que quisieran olvidar, dando mas importancia a unas ruinas mayas mal conservadas y sin lógica en ocasiones que a lugares tan importantes como el Castillo de San Juan de Ulula, rodeado de industrias y mal conservado, el Baluarte de Santiago, en pésimo estado también y algunos edificios coloniales que a falta de algún banco o empresa que se haga cargo de ellos están sencillamente en ruinas. Yo no entiendo mucho de muchas cosas pero para bien o para mal, esa conquista forma parte primordial en la vida de esta ciudad y no deberían de abandonarlo ni dejarlo atrás.

En cuanto a lo que se puede hacer en esta ciudad fuera de los itinerarios turísticos, pues no es mucho, aunque bien llevado es muy divertido. Como en casi todos los puertos marítimos. La comida genial, como siempre, el calor a la orilla de un caribe oscuro, triste y algo sucio siempre es sofocante, la visita del turista cansada aunque en esta ocasión mas bien breve, pero al llegar la noche, concretamente a las 20.30, en la plaza de la ciudad, junto al zócalo, la orquesta de la ciudad, algo mas raquítica que la de Mérida toca el Danzón. Baile típico con pasos muy marcados que se toma la población muy en serio. De hecho veréis gente de todas las edades bailándola todos al mismo paso. Yo lo intente dos o tres veces pero desistí por lo bien que lo hacían todos los demás. No es algo que se pueda hacer el primer día en la plaza de la ciudad. De ahí, al Malecom a pasear a la luz de la luna y las farolas reflejadas en el puerto y a seguir en alguna de las muchas tascas a beber y cantar al ritmo del mariachi de turno. A fecha de hoy no he bailado mariachis con las ganas que tengo, porque nadie con quien he estado lo sabe bailar, ahora que eso si, lo he candado y gritado hasta el cansancio al calor de la cerveza. Sin duda, a mi me ha gustado mas la ciudad de noche que de día o al menos me lo he pasado mucho mejor.

En cuanto a los alojamientos, aquí no hay Hostales ni nada para el turismo masivo ya que no esta en las rutas habituales así que luchando mucho al final llegue a encontrar por 10 dólares una habitación para mi solo, con baño dentro en el Hotel Las nieves C/ Tenoya 159, junto al mercado. Todo un logro viendo los precios y marranadas que me han enseñado.

Hoy acabo de llegar a México Distrito Federal, la ciudad mas grande del mundo seguida por Tokio y Nueva York, y como si hubiera nacido aquí de toda la vida, me he bajado del bus, me he montado en el metro y he llegado al Hostal Cactus. 11 dólares por noche y por ahora un ambiente genial. Habitaciones compartidas y mucha gente joven con muchas historias que contar. C/La Quemada 76 y telf. 555300839.

Saludos a todos

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