7 de febrero de 2006. Iquitos (Perú)

Tras nuestra llegada ajetreada debido al cargamento de Cocaína que viajaba en el barco en el que veníamos, nos quedamos un poco pensativos en los motivos que un agricultor puede tener para arriesgarlo todo en su vida, su futuro y el de sus familiares para trasportar coca de un lugar a otro, ya que no es muy difícil adivinar que quien lo trasportaba era únicamente el agricultor, pobre y sin posibilidad de cambiar de posición en la vida y que quien de verdad posee los contactos, la malicia y el conocimiento de la cocaína como droga es el intermediario que compre el cargamento en la ciudad y lo convierta en la letal droga. Desafortunadamente esta situación al parecer se repite con mucha frecuencia en la zona y según cuentan la selva esta llena de plantaciones de esta planta administrada no por organizaciones amplias y mafiosas sino por agricultores independientes que ven en esto un ligero aumento de sus ingresos puesto que el precio de venta del producto no es muy superior al de cualquier otro producto de la tierra.

En fin, no soy un entendido en este tema ni tengo interés en el así que pasare a lo que a mi me interesa de verdad, que es conocer el lugar.

Siguiendo las indicaciones de la guía Lonely Planet buscamos alojamiento en los locales recomendados ahí quedándonos en el Hotel Lima en C/ Prospero 549 telf. 235152 el cual por 6 US$ ofrece habitación doble con baño, ventilador y televisión por cable, si bien las habitaciones son un poco desastrosas por falta de mantenimiento, aunque la relación calidad precio nos pareció muy adecuada. Realmente por menos de 20 US$ hay muchísima oferta, e incluso hoteles de lujo para los más exigentes superiores a los 100 US$.

En cuanto a la ciudad tiene una dilatada historia de prosperidad y decadencia habiendo sido fundada por Jesuitas en la época de la colonia para resguardarse de las tribus de indios amazónicas que no tenían el más mínimo interés en ser convertidos al cristianismo. Posteriormente a finales del siglo 19 (XIX) el descubrimiento del caucho de los árboles y su explotación a nivel mundial convirtió la ciudad en una de las más ricas del planeta teniendo para entonces su primera época de apogeo. Los señores del caucho hacían descarada ostentación de su poderío monetario y desarrollaron una bella y cuidada ciudad en el medio de la nada, sin embargo la extracción de las semillas y el desarrollo de inmensas plantaciones de caucho en lugares mas accesibles hicieron que el interés en la selva y su difícil acceso dejara a la ciudad a su suerte durante muchos años hasta que muy recientemente la fiebre del petróleo en la selva ha vuelto a dar un empujón de desarrollo a la ciudad siendo hoy en día una bella ciudad totalmente desarrollada, bien cuidada con una gente maravillosa y un clima privilegiado, siendo necesario muchas veces pararse y recordar que la ciudad comunicada mas cercana se encuentra a tres días en barco, ya que esta es la mas grande ciudad del mundo no comunicada por tierra con el resto de la civilización.

Lo primero que hicimos fue dar un paseo por sus calles, su amplia plaza y su bello malecón con vistas al Río, repleto de bares, con su feria de artesanías y un montón de gente caminado, sentados en sus bancos o terrazas de restaurantes y bares.

En la plaza de armas se encuentra la oficina de turismo de visita obligada donde nos indicaron los múltiples lugares de visita y siguiendo sus instrucciones llegamos al mercado loca situado junto y dentro del barrio de Belén, donde ya todo cambio totalmente, aquí se perdió la glamurosidad de la ciudad, aquí se perdieron las limpias calles cambiándose por zonas fangosas sin asfalto donde los pies se embarran, aquí vimos peces locales pescados artesanalmente, plantas y animales de lo mas variopinto producto de las cazas y cosechas traídas de los mas alejados rincones de la selva, vimos vender y comer ratones de campo, un roedor mayor llamado Cui que ya habíamos visto en Ecuador, serpientes, anacondas para comer y la piel de la anaconda para coleccionar, pirañas vivas y muertas, monos vivos para ser mascotas y monos muertos para comer, plantas para brujería y brebajes de lo mas variado como uno que nos ofrecieron a probar llamado SVSS (SIETE VECES SIN SACARLA) destinado a las parejas para incrementar su libido. Toda la sabiduría Shamanica envasada y lista para llevar a los hogares de los lugareños y extraños que se atreven a usarlo. Aquí conocimos a Luis, un guía local de 23 años, con una mujer y varios hijos que se dedica principalmente a pasear en su canoa a remos a los turistas por una zona de Iquitos llamada Belén... A esto dedicare luego un párrafo para intentar narrar algo sencillamente inenarrable.

Al principio desconfiamos de el ya que nos abordo en la calle y nos estuvo siguiendo por todo el mercado, sin embargo al final se gano nuestra confianza y le permitimos ofrecernos sus servicios.

Belén es lo que algunos llaman la Venecia del Amazonas aunque todo parecido con la realidad es pura coincidencia (ver fotos). Se trata de casas de madera de lo mas humilde, con techos de palma entrelazada según dicen los guías al mas puro estilo local, sin embargo debido a las crecidas regulares del río Amazonas y todos sus afluentes debido a la época de lluvias en los andes, los terrenos donde están estas casas se inundan.

Esto no es algo inesperado ya que estas casas se encuentran construidas sobre troncos de una madera que flota mucho y cuando el nivel del agua sube, las casas flotan con todos sus enseres dentro manteniéndose secos y sin mayores problemas. Para esta forma de vida, se necesita toda una infraestructura alrededor que permita la movilidad de las personas que careciendo de recursos, también carecen de vehículos. Es por ello que existe toda una red de canoas fabricadas en tronco de árbol hueco que lleva y trae a modo de taxis a remo, las lanchas para mercancías tienen motor y sus gasolineras aquí llamadas "grifos" flotan de igual manera. Los vendedores ambulantes e incluso los restaurantes se encuentran sobre canoas que se desplazan continuamente entre los "aguataxis" que van y vienen vendiendo sus productos para consumir en el lugar o para llevar envueltos en flamantes hojas de plátano.

Todo puede parecer muy bohemio e incluso bonito sin embargo la parte negativa es la higiene entre otras cosas. Los mosquitos al atardecer y por las noches y todas sus enfermedades son un problema, los aseos no existen y las necesidades se hacen en el río, donde también se bañan e incluso sacan el agua para cocinar o beber una vez cocido. De hecho no es raro ver hombres y mujeres bañándose desnudos o semidesnudos en el borde de sus casas flotantes, niños pequeños nadando y jugando en el agua frente a sus casas y un montón de cosas curiosas mas. Este agua también es usado para lavar ropa... Para mi fue un autentico shock ver todo esto y me tuvo varias horas después de salir de la zona pensando y meditando sobre la miseria de esta gente y lo que un ser humano es capaz de soportar y adaptarse.

Luis también nos contó que aquí los hombres y mujeres iniciaban vidas conyugales a los 14 o 15 años puesto que como no pueden estudiar, rápidamente se adentran a la selva a buscar una zona donde plantar y cultivar para su sustento y rápidamente se fabrican una casa y buscan mujer de su misma edad.

Al día siguiente nos marchamos a la comunidad indígena donde vive parte de su familia a dos horas en barca llamado Aucayo donde nos recibió un inmenso cartel en español e Ingles dando la bienvenida. Aquí la gente vive en una mezcla extraña de civilizaciones entre lo que nosotros conocíamos y lo mas ancestral en el tiempo. Es un lugar donde el dinero no sirve para nada, ya que los productos no se venden sino que se cambian, el primer lugar del mundo que yo conozco donde no pude comprarme una coca cola, un lugar en que la gente vive en casas de madera con techo de paja, duerme en el suelo o en hamacas, cultivan su cosecha y cazan y pescan para comer, un lugar donde algunos pueden criar gallinas y solo los que mas recursos tienen se pueden permitir el lujo de tener un cerdo.

Aquí el tío de Luis nos agasajo con una bienvenida que me abochornaba ya que fue para ellos un gran honor poder compartir su casa con gente tan "estimada" como nosotros. Luego nos acompañaron bajo la lluvia incesante a recorrer la comunidad donde en sus ???calles??? tenían una zona central de cemento por donde poder caminar sin tener que tener el agua por encima de los tobillos y a salvo de los animalillos de la zona ya que todo el mundo camina descalzo y no existen los vehículos.

Comimos sobre las 14.00 p.m. ya que tuvimos que conseguir una gallina negociada con unos vecinos para que cocinaran algo sólido, con el agua del río y un poco de pasta y yuca. Sin duda fue una situación fuera de lo habitual y difícil de conseguir en los tour comerciales que sin nuestro amigo Luis hubiese sido imposible de conseguir.

Después de esto regresamos en una lancha que hace las veces de transporte de la zona donde se desplazaban los lugareños a vender sus productos en el mercado. Esta gente carece de un conocimiento real de los precios del mercado debido a la no necesidad de dinero en sus lugares de residencia, sin embargo cuando su producción es excesiva o necesitan algo que no encuentran en su zona no les queda más remedio que enfrentarse con la cruel realidad de la sociedad moderna y sus inescrupulosos comerciantes.

Imagínense la traumática experiencia de una de estas personas que viajan mas de 10 horas con su mercancía y tras llegar a Iquitos al atardecer tiene que dormir o pasar la noche en la calle vigilando su mercancía para poder venderla en el mercado al día siguiente... Venta al mas pura estilo medieval de hace mas de 5 siglos que hoy en día sigue vigente en esta parte del mundo.

Cuando ya estábamos cerca de Iquitos los llamados rematadores subían a nuestra embarcación a embaucar a los mas desprevenidos o inexpertos comprando los productos mucho mas bajos del precio de venta en el mercado ofreciéndoles un negocio rápido y sin complicaciones donde solo los rematadores ganan y donde los productores ganan a veces menos de la mitad del valor real de su producto.

Una mezcla de culturas, una mezcla de modos de vida donde unos y otros mantienen sus ritos, creencias y formas de vida asomándose con prudencia y desconfianza al mundo de sus vecinos. Un mundo completamente nuevo para mí que ni imaginaba que pudiera existir.

La excursión finalizo con el pago de unos 30 US$ a Luis aparte de los gastos de pasajes y comidas que tristemente no fueron utilizados para mejorar un poco la vida a su familia, sino que como vimos al día siguiente solo sirvió para que se emborrachara y perdiera la mayoría de sus ingresos en diversión.

Mucho para pensar después de lo vivido... no hay duda.

Otro día nos aventuramos a los confines de la Tribu Bora, provenientes del alto amazonas hoy conservan en parte sus costumbres cerca de Iquitos navegando menos de una hora entre varios afluentes del amazonas en una especie de laberinto acuático donde nos recibió uno de sus representantes vestido únicamente con una especie de falda de paja y un sombrero ceremonial con algunas plumas de Loro. Tras desembarcar en medio de una insistente y fina lluvia al más estilo amazónico nos acompaño a la maloca (construcción de madera sin paredes y con solo un techo de paja) de su tribu donde otros integrantes nos mostraron parte de sus tradiciones y sobre todo sus artesanías. Ahí tanto los hombres como las mujeres vestían de forma similar manteniendo tanto los hombres como las mujeres el torso y pecho al aire. Desafortunadamente la cercanía a Iquitos y su "modernidad" han traicionado sus costumbres de manera que yo pienso que si sus antepasados los vieran se volverían a morir de la vergüenza, ya que el gusto por el dinero fácil les ha perdido su moral y principios. Para que se pueda entender quizás algunos datos. Colaboración Obligatoria para la tribu al llegar 3 US$, ver sus bailes y escuchar su música con tambores 15 US$, propina por sacarse fotos 0.50 US$ por foto, artesanías hechas manualmente con semillas de árboles, troncos, y huesos de anaconda o de otros animales, 2 o 3 veces mas caros que por el mismo producto en Iquitos. Nosotros habíamos llevado dulces para los niños pensando que quizás seria algo nuevo o escaso para ellos, pero nos dimos cuenta que ni caramelos ni ropa usada ni nada... el gusto por el dinero hace que si uno de despista el viaje sea mas caro que ir a Disneyland. Por cierto, los precios son por persona... En nuestra experiencia personal pagamos el dinero de aporte y compramos una pulsera y un bolso hecho con la corteza de un árbol muy bonito, no dimos propina a niños por convicción en contra del trabajo infantil ni pagamos por los bailes y música... Nos pareció excesivo por el precio pedido y nos quedo la idea de que quien venga por primera vez aquí sin haber visto previamente la realidad de una verdadera comunidad indígena local, se llevaría una muy mala impresión.

La excursión por la zona nos hubiera llevado a otra tribu similar y a un serpentario cercano sin embargo como ya nos habían avisado de que encontraríamos lo mismo en cuanto al amor al dinero que con los Boras preferimos ir al Amazonas y salir de los afluentes para ver los delfines rosados.

Un lugar que nos gusto mucho y donde disfrutamos sobremanera fue en las inmediaciones del balneario de Quistococha. Un lugar donde uno puede bañarse en una preciosa laguna a salvo de las pirañas y los cocodrilos y donde se puede disfrutar de un autentico paraíso natural. Aquí pasamos todo el día y eso que ni metimos los pies en el agua, sin embargo vimos y en ocasiones acariciamos a monos de unas 7 u 8 especies diferentes, Jaguares, Tigrillos, Pumas, Anacondas (una amaestrada nos permitió fotografiarnos con ella), Cerdos de monte, Aves como loros y papagayos, castores y nutrias y tantas y tantas diferentes especies que ni recuerdo sus nombres, aunque sus fotografías las guardare en mi álbum personal. Nos sorprendió mucho que algunos de los animales que consideramos peligrosos eran considerablemente mansos y amigables y lejos de huir nos permitieron acercarnos incluso a distancias poco prudentes e incluso algunos nos permitieron tocarlos con la misma curiosidad por nosotros como nosotros por ellos aunque no teníamos nada para darles de comer, sin embargo viejos conocidos como el mono cara blanca, truhán y travieso como ningún otro, se mostró especialmente agresivo.

En cuanto a la ciudad como tal, reitero mi total sorpresa al encontrarme un lugar tan agradable en el medio de la selva donde cada noche paseábamos a la orilla del amazonas por el malecón y nos refrescábamos con una cerveza Pilsen bien fría. Donde pasamos toda la noche de fiesta un sábado por la noche en una discoteca llamada "Berimbau" por tan solo 25 US$ dos personas con barra libre de cerveza. Donde hemos conocido gente espectacular para salir a cenar, para ir de fiesta y para el día a día. Tanto me ha gustado el lugar que si en un futuro pudiese elegir un lugar del mundo donde vivir, creo que este seria uno de los candidatos a tener en cuenta.

Para salir de la zona no regresamos al punto de partida, sino que la ciudad de Pucallpa será la encargada de recibirnos a la salida de esta salvaje y agreste zona selvática, y aunque la localidad esta aun en plena selva Amazónica, ya es un gran puerto fluvial y una gran ciudad la que nos recibirá.

Para ver y conocer las mejores opciones de viaje nos acercamos varias veces al puerto principal de Iquitos a ver el funcionamiento del mismo, como conocer los buques y aprender un poco ya que nos comentaron que la oferta es amplia y variada. Para viajar desde Iquitos a Pucallpa podríamos decir que hay dos opciones. Una es la mas utilizada con los buques Henrry que van numerados según su orden de puesta en funcionamiento al que se añade el buque Don Segundo que es el mas grande de todos y por otro lado, todas las demás empresas que le hacen competencia a la flota Henrry. Los Henrry son todos similares no siendo nada fuera de lo normal y cuestan 23.5 US$ en hamaca y 38 US$ en camarote por persona, aunque a diferencia del buque en el que vinimos aquí todo el barco es clase turista y va hasta los topes. Por ello para este viaje elegimos camarote, que aunque más caro entraba dentro de nuestro presupuesto si tenemos en cuenta que el viaje dura casi 6 días de navegación continua por el Amazonas en contra de la corriente, y con el precio del pasaje esta incluida las tres comidas diarias.

En cuanto al resto de buques que no son de esta compañía, los precios en hamaca son un poco más baratos, y donde se encuentra la diferencia es en los camarotes que encontramos desde algunos feos y cutres hasta lujosos de precios desorbitados (el más caro .150 US$). El gran problema se encuentra que mientras que los Henrry salen casi siempre el día que anuncian, los de la competencia al tardar mas en ocuparse pueden tenerte en puerto varios días sin salir. Concretamente en nuestro caso, teníamos una buena opción con el buque Masada I, que el miércoles nos dijo que salía ese día sin falta y cuando al final desconfiamos y elegimos la empresa Henrry en el buque Don Segundo el viernes a las 19.00 p.m. aun estaba en puerto esperando llenarse.

Lo bueno de esperar a que salga el buque es que puedes instalarte en tu camarote o en tu hamaca los días que sean necesarios previos a la salida y si uno se anda listo, puede dormir en el barco una o dos noches antes de la salida y ahorrarse el hotel, como hicimos nosotros que dormimos una noche gratis en nuestro camarote con vistas al Amazonas.

En cuanto al viaje en si, nada parecido a nuestra venida desde Yurimaguas. Puesto que aunque teníamos camarote, nos pasamos casi todo el tiempo fuera mas a gusto con el airecito fresco tumbados en la hamaca con el resto de las 250 personas que viajaban en el mismo piso que nosotros... Es decir... una verdadera aglomeración. Los baños tampoco estaban siempre libres y limpitos puesto que para toda la tercera planta había solo 6 baños y 6 duchas. Desde luego este viaje es algo que no puede tomarse a la ligera, primero por la incomodidad debido a la aglomeración, después los mosquitos por la noche, el calor infernal durante el día que no se apacigua con el poco aire que entra a camarotes y cubiertas, la mala y escasa comida que hace necesaria una ayuda para poder alimentarse equilibradamente, la falta de agua mineral a bordo con las comidas y el alto precio de los refrescos. Nada parecido al corto y placentero viaje desde Yurimaguas a Iquitos. La noche del Domingo al Lunes sobre la 01.00 de la madrugada una lancha pequeña armada hasta los dientes estaba esperando al buque entre los matorrales del borde del río para asaltar el barco y robar dinero y pertenencias valiosas de los que viajábamos en el, sin embargo la gran sorpresa nuestra fue que el buque llevaba vigilancia armada y tras cruzar unos breves disparos, todo volvió a la normalidad y los piratas desistieron afortunadamente de su actitud. Después nos enteramos de que estos asaltos a los barcos son mucho más habituales de lo deseable y por eso esta compañía naviera pone vigilantes armados en todos sus barcos. Lo que yo me pregunto es donde estará el ejército y la policía que no protege vías de comunicación tan transitadas como este río.

La parte buena ha sido que el buque ha conseguido ir mucho mas rápido de lo habitual llegando a su destino casi un día antes de lo esperado lo que nos ha subido los ánimos sabiendo que podríamos dormir bien y comer de verdad antes de lo esperado. También hemos conocido a mucha gente que ha compartido sus experiencias con nosotros, mostrándonos algunos de los secretos de la selva, sus leyendas, sus tradiciones y sus demonios, e incluso otros viajeros nos han animado a seguir adelante conociendo este enorme país. Curiosa es la situación de gente que hemos visto en Colombia, por Ecuador y anteriormente en Perú y que al volvernos a encontrar en nuestro camino creamos unos curiosos lazos fraternales muy intensos a pesar de no conocernos de nada. Solo nos une el placer de viajar a pesar de que con total seguridad nada más tengamos en común.

Una reflexión de estos días es sobre los sacrificios que se tienen que hacer cuando uno se plantea la posibilidad de un viaje de larga duración como este. Habitualmente el dinero y la logística relacionada también con el dinero, como cuanto costara la comida, el hotel, que pasara si uno se pone enfermo, etc., sin embargo ahora que ya he pasado por tantas y tan variadas circunstancias he descubierto que lo que de verdad duele y pesa mas que cualquier otro asunto, es la cantidad de cosas que se dejan atrás. De hecho hasta las cosas menos buenas e incluso malas cuando pasa el tiempo dejan de ser tan malas para pasar a convertirse en añoranzas de otros tiempo.

Esta reflexión viene al caso puesto que desde que comencé a cruzar los andes peruanos en particular y múltiples ocasiones anteriores en general, el precio pagado desde el punto de vista afectivo es saldado con creces por los momentos y experiencias vividas. Momentos que ni en los mas optimistas propósitos durante el planteamiento del viaje pude imaginar que me llenaran tanto. Obviamente no todo es tan intenso como estas últimas experiencias pero esta y todas las que van saliendo compensan esos sentimientos dejados atrás.

Solo Pucallpa nos queda de cuenca Amazónica y luego serán los Andes los que nos acompañen, ya que aunque llevamos ya un mes en Perú aun no hemos comenzado las rutas turísticas tradicionales y este país aun tiene que ofrecernos mucho

Hasta entonces seguiremos disfrutando de la vida, de los monos por todas partes, plátanos maduros, pescadito de río, anacondas y este calor que lo envuelve todo. Espero que os haya parecido ameno leer estas líneas que forman parte de unos días más en nuestras vidas con mucho cariño.

Un saludo a Todos.

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