25 de diciembre de 2005, Desde Cajamarca a Chachapoyas. Cruzando los Andes al Extremo.

El viaje hacia el Amazonas vía Yurimaguas tiene varias vías terrestres, siendo las mas común y utilizada la rápida y bien asfaltada que une Chiclayo con Moyobamba, sin embargo para nosotros la investigación y entendimiento de la cultura Inca y Peruana en General nos desvió de esta ruta internándonos en zonas algo menos inexploradas y con peores carreteras, sin embargo el encanto y los paisajes prometen ser mucho mas intensos, además de la aventura propiamente dicha.

El primer lugar que nos esperaba tras nuestra estancia en Trujillo fue Cajamarca. Donde hace unos cinco siglos cambio totalmente la historia del Perú.

Aquí fue donde Pizarro con solo 160 hombres engaño, capturo y ajusticio (en nombre de dios) al Emperador Inca Atahualpa quien con unos 40.000 hombres sucumbió ante los cañones y caballos que nunca antes se habían visto en esta parte del mundo. Los hechos y sus conclusiones seguro que podéis encontrarlos en libros de historia, así como sus interpretaciones que según de quien venga dirá que unos fueron los buenos o los otros. Lo cierto es que desde ese momento histórico uno de los mayores problemas de los colonizadores se elimino dando paso libre a las inmensas riquezas de oro y plata que aun hoy son las segundas mas importantes del continente y las sextas del mundo.

Para nuestra desgracia el único edificio Inca de la ciudad es el llamado cuarto del rescate donde Atahualpa fue hecho prisionero mientras le despojaban y robaban al Imperio Inca varios cientos de toneladas de metales preciosos. El resto de la ciudad es linda con su señorial estilo colonial y sus iglesias, plaza de armas central y sus modernas y empedradas calles, beneficiadas por los yacimientos de oro de las inmediaciones.

A las afueras de la ciudad de encuentran los llamados "Baños del Inca" que reciben su nombre de la historia que describe que era en estos baños termales precisamente donde el emperador Atahualpa estaba descansando cuando recibió las noticias de que los Españoles estaban llegando. El recuerdo de esta historia y el nombre es lo único recuperable de este lugar ya que hoy es un complejo turístico y sin demasiado interés histórico.

De aquí tuvimos que salir con prisas ya que a partir de ahora los transportes por las deterioradas zonas sin asfaltar que nos esperan se hacen de forma intermitente y como estamos en la época húmeda los caminos se quedan en ocasiones intransitables al paso de vehículos.

Como aquí pasamos solamente una noche y ni siquiera elegimos un buen hotel, no haré comentarios sobre ello, solo decir que hay mucha oferta en habitaciones de cama grande que oscilan entre los 6 y 9 US$ en plan sencillito o con todos los extras por unos 15 US$.

El viaje hasta aquí nos costo 4.5 US$ en un viaje lento entre montañas y acantilados con unas vistas de valles y horizontes envidiables durante unas 6 horas.

La siguiente ciudad del camino donde paramos se llama Celendín, en la autentica mitad de la nada y tras recorrer 5 horas de caminos sin asfaltar con barro hasta las orejas al borde del abismo y con múltiples derrumbes a causa de la lluvia. A pesar de lo peligroso del trayecto que nos hizo tardar esas 5 horas para recorrer los 115 kilómetros de camino, y dos sustos importantes al desplazarse lateralmente el bus a causa del barro, las vistas son impresionantes. Hay una cosa muy curiosa que nos ocurre en los últimos viajes y es que hemos visto ya tantas montañas, valles, acantilados y paisajes que uno a uno ya suponen por si solos un autentico paraíso que ya tanta belleza no nos hace efecto y apenas nos causa emoción. Es algo que me hace sentir mal, puesto que no hace mucho tiempo cuando veía alguna fotografía o reportaje en televisión donde salían vistas como las que últimamente tenemos a diario, no podía apartar la vista de ello. Hoy sin embargo, que afortunadamente ya no es una fotografía o reportaje sino la mas pura realidad el exceso de belleza me esta saturando hasta el punto de apenas valorarlo.

Debo hacer notar que apenas hace dos días estábamos en el puro desierto a la orilla del mar, sin embargo en los dos días de viaje hasta ahora, hemos dejado atrás el desierto, y la humedad de los andes ha cambiado el paisaje y la temperatura quedando lejos de imaginar que en unos pocos kilómetros mas, que serán varios días aun de viaje encontraremos la mayor selva del mundo.

En cuanto al motivo para llegar y dormir en esta ciudad es que siguiendo esta ruta, solo hay dos transportes a la semana siguiendo la ruta que nosotros llevamos, saliendo unos pequeños buses solo los jueves y domingos hacia la ciudad de Chachapoyas tras unas 15 horas de viaje en lo alto de los andes, aunque este horario varia hasta las 24 horas dependiendo de lo transitable del camino por las condiciones metereológicas.

Para dormir elegimos el mas lujoso de los hoteles de la ciudad en el Hotel Amazonas (C/ Dos de Mayo 316. Telf. 855093) que por 7,5 US$ nos ofrece una amplia y bonita habitación con baño, agua caliente y televisión.

Para viajar desde Celendín a Chachapoyas solo hay una compañía llamada Virgen del Carmen en C/ Cajamarca 247 y sin número de teléfono, así que no se pueden hacer las reservas con antelación. (12 horas de viaje estimadas por 9 US$)

El nombre de la empresa de transportes Virgen del Carmen podría ser perfectamente un anticipo de a quien debe encomendarse uno ante el del viaje mas extremo de toda mi vida.

El vehiculo utilizado en una furgoneta Mercedes Benz que si los señores de Mercedes conocieran que viajes hace uno de sus vehículos por esta parte del mundo se sentirían muy orgullosos. No tiene tracción a las cuatro ruedas y los neumáticos no son para ir por el campo, sin embargo todo el trayecto se realiza en pistas llamadas trochas sin asfaltar y que ni siquiera puede llamarse camino. Estas trochas suben los Andes hasta alturas superiores a los 4.000 mts donde la respiración se hace lenta y sin apenas oxigeno, y baja de nuevo hasta los valles, para posteriormente volver a subir una y otra vez. Obviamente estos caminos son muy precarios, hechos todos al mismo borde del precipicio con anchuras en ocasiones que a veces el vehiculo quedo con alguna rueda en el aire. Debido a esta precariedad tuvimos que bajarnos en repetidas ocasiones del vehiculo y pasar caminando tramos de la vía unas veces para aminorar el peso del vehiculo y evitar el hundimiento del camino, otras veces porque el riesgo de caer era tan alto que para evitar muertos o heridos pasaba el conductor solo con la furgoneta y los pasajeros aparte si todo había ido bien.

Lo mas impresionante fueros los tres aludes de piedras, roca y tierra que cortaron el camino delante nuestro debido a las lluvias y que tuvimos que quitar entre todos a mano y ayudados únicamente con un pico y una maza. Ahí ayude picando con el pico y la maza grandes rocas, quitando piedras y tierra con las manos y como fuera necesario.

Realmente la experiencia fue algo sin igual en mi vida y seguramente nunca vuelva a tener oportunidad de vivir otra experiencia igual.

Lo mas curioso es que a pesar de las 15 horas de viaje para unos 200 kilómetros el viaje no se hizo especialmente pesado, debido supongo a lo entretenido del mismo donde no tuvimos mucho tiempo para aburrirnos.

El paso por las zonas de mas de 4.000 mts fue especialmente dificultosa principalmente por el llamado mal de altura que hizo que a pesar de estar sentado y sin practicar ningún tipo de esfuerzo, la sensación es como la de tener asma, sintiendo que a pesar de respirar con naturalidad, falta el aire y uno de ahoga. Imagino que el conductor estará acostumbrado a estas alturas ya que recuerdo que para mi la concentración mas básica en cualquier pensamiento era un autentico esfuerzo.

A las 02.00 de la madrugada llegamos a la capital de la provincia del Amazonas, llamada Chachapoyas, sanos y salvos y con la agitación lógica después de vivir una experiencia como la pasada y haber salido entero para contarla.

Llevamos ya 3 días de viaje para llegar al Río Amazonas, sin embargo aun estamos muy lejos y queda mucho por ver y recorrer.

Un saludo a todos desde Chachapoyas.

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