19 de diciembre de 2005, Otavalo (Ecuador)

Primera ciudad ecuatoriana en la que paramos en nuestro viaje habiendo sido afortunados al coincidir con el impresionante mercado de los sábados, uno de los mas importantes del país y sin duda digno de visitar para ver y quizás comprar alguno de los múltiples productos que se encuentran provenientes de los poblados y montañas cercanas hechos en su mayoría a mano por indígenas en lana, piel y pelo de llama, madera y algunas piedras preciosas. Sin duda cosas muy bonitas, sobre todo para mi los hechos con piel de llama por su suavidad a pesar de que tienen que matar al animal para sacarle la piel.
Para llegar aquí desde la frontera son solo dos horas en una buena carretera en la que se suben y se bajan los andes al menos 3 veces por lo que los precipicios y las vistas son espectaculares. Este corto viaje nos cuesta solo 2.5 US$ por lo que es justo la mitad de precio que el mismo trayecto nos hubiera costado en Colombia y según nos cuentan es el precio común en todo el país. A este reducido precio de los viajes, unimos el 1.5 US$ de una comida media y los 8 US$ por una habitación doble con baño privado, hacemos que nuestro presupuesto se haya reducido a menos de 10 US$ diarios por persona, por lo que nos hemos dado algunos caprichos, como cocinar una paella jugosita aunque algo picante por exceso de chile, ir a un restaurante chino y salir de fiesta el sábado por la noche. Aun así, el presupuesto sigue por debajo del de Colombia sin lugar a dudas.
El hotel en el que pasamos los días aquí mas que elegido nos eligió el a nosotros ya que al bajarnos del bus estaban sus dueños esperando gente y nos llevaron son compromiso a conocerlo. La verdad es que como llegamos de noche por los inconvenientes de la frontera que nos retraso mucho y ya que el precio nos pareció adecuado comparado con Colombia, accedimos a quedarnos aunque tras tantear como estaba el mercado de hoteles por los alrededores vimos que por el mismo precio hubiésemos encontrado lugares mucho mejores, sin embargo la buena disposición para darnos información de los dueños y empleados y lo acogedor de la habitación de madera en un clima fresquito como este, hacen que nos haya valido la pena. Los datos "The Geranio Hostal" en la calle Ricaurte entre las calles Morales y Colon. Telf. 2920185.
Por la noche del sábado salimos sin demasiadas ganas a ver que ambiente había y después de ver que en todas partes cobraban entre 2 y 2.5 US$ solo por entrar, encontramos de casualidad un local donde sonaba música en vivo, y sin querer lo pasamos estupendamente. Según nos contó su administrador el local tiene un montón de años de tradición y producen un licor especial sacado de cocer una hoja de un árbol autóctono con un nombre rarísimo que se sirve caliente y tiene un montón de grados. A mi casi me quema la garganta al probarlo así que opte por tomar únicamente cerveza que para esta ocasión era de la marca Club. También tuvimos suerte porque tocaba un grupo de música andina que hizo las delicias con el sonido de sus flautas y ocarinas. Por cierto que el local y su bebida tienen una canción en el repertorio de música andina. El sitio en cuestión es Amauta Peña bar en la calle Morales.
En cuanto a la visita en la ciudad, nada resaltable más que su mercado de los sábados y algunos lagos en sus alrededores. Para visitarlos se puede hacer caminando sin demasiadas subidas en unas tres horas encontrando además una bonita cascada.
Para nosotros esta es la ultima ciudad del hemisferio norte en la que paramos, ya que la próxima parada en Quito, capital del país, nos encontraremos ya en el hemisferio sur. La primera vez que piso el hemisferio sur en mi vida.
Saludos a todos.

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