12 de diciembre de 2005, salida y conclusiones de Ecuador.


Siempre que decimos adiós a un país, tenemos otro que nos da la bienvenida, y en este caso debo decir que prácticamente desde que entre en Ecuador tenia ganas de salir de el y llegar a Perú, ya que aunque las comparaciones son terribles siempre, Ecuador no prometía ser un destino con demasiados atractivos.

Ahora que ya lo hemos recorrido de cabo a rabo, dejando de lado algunos destinos por puro hastío, debo confirmar esta sospecha ya que una vez que se saca la fotografía en la mitad del mundo con un pie en el hemisferio norte y otro en el hemisferio sur, poco queda por hacer que no se pueda hacer en cualquier otro lugar a no ser que se dispongan 1.000 dólares US$ libres para gastar en una semana en las islas Galápagos. Destino muy interesante pero demasiado caro por culpa de la especulación de las empresas turísticas con el beneplácito del gobierno que aprovechando que son islas, inflan los precios hasta escalas vergonzosamente inimaginables.

Todo esto no significa que Ecuador sea un país feo o sin interés como nos encontramos en El Salvador (por ejemplo), sino que como destino internacional no aporta nada desde el punto de vista cultural, arqueológico o incluso de playas, que aunque bonitas y agradables poseen el inconveniente de todas las playas de esta parte del mundo, y es que el sol esta demasiado cerca y el calor es inaguantable. Esto es desde el punto de vista internacional, ya que para el turismo nacional, el país esta lleno de atractivos y diversión, como la gran oferta y variedad de la ciudad de Baños, nuestra fantástica experiencia limite en la selva de Misahualli, la bien encaminada urbanización moderna de Guayaquil o las ciudades patrimonio de la humanidad como Otavalo o Quito. Desde el punto de vista indígena, me llama sobremanera la atención la adopción de la cultura Inca por parte de la mayoría del pueblo cuando esta cultura solo estuvo en el país durante los 40 años anteriores a la llegada de los Colonizadores Españoles y olvidan que antes de esos 40 años, ya existían otras facciones indígenas minoritarias y apenas conocidas en Ecuador. Todas estas otras antiguas facciones preincaicas fueron aniquiladas en su mayoría por las luchas entre imperios que existían en la zona y luego a su vez lo fueron por los Incas a su llegada que por razones astrológicas consideraban Quito y sus alrededores como la puerta del cielo, o la morada de sus dioses. Me ha quedado rondando en la cabeza si la razón de esa adopción histórica se debe al propio desconocimiento de sus verdaderas raíces o porque son los Incas el imperio antiguo que mas sonaba en la historia, pero lo que es seguro es que de Incas poco deben tener.

Lo que si que es cierto es que sean Incas o lo que quieran ser, hay muchos lugares en que da gusto pasear y ver sus trajes típicos, su artesanía, y sus costumbres.

En lo referente al dinero y presupuesto, queda confirmado que la adopción del Dólar Estadounidense US$ desde hace unos años ha producido una subida considerable en el precio de las cosas para el Ecuatoriano aunque para el turista no le sube demasiado el presupuesto y considerando nuestro presupuesto medio de 20 US$ diarios por persona he de reconocer que ha sido altamente satisfactorio permitiéndonos ocio extra y algunos caprichos gastronómicos excediéndonos apenas 40 US$ de mas en el presupuesto total en casi un mes de estadía en el país. Lo malo desde el punto de vista gastronómico es que la comida típica o habitual es demasiado simple de sabor y hemos tenido que acudir a los restaurantes "auxiliares" como pizzerías y hamburgueserías más de lo deseable con el incremento de precio que ello conlleva.

En cuanto a la seguridad en el país, no tenemos nada que objetar. El cuidado típico en las grandes ciudades y sin ningún problema en el resto.

La salida del país desde Guayaquil la hicimos en una empresa de monovolúmenes de lujo (Transfosur, En c/ chile entre c/ Aguirre y c/ clemente Ballén. Telf. 326387 de Guayaquil) por 10 US$ en 3 horas, que aunque caro, fuimos como auténticos reyes, sin embargo el viaje en si fue algo ajetreado en dos puntos. El primero fue en las inmensas planicies plagadas de bananeras a la salida de Guayaquil donde un gran tornado que se formo delante nuestro nos tuvo en tensión un buen rato mientras cruzaba la carretera a apenas unos metros nuestro, y el segundo por el vuelco de un camión en la carretera que nos desvió unos kilómetros. A pesar de todo llegamos a la frontera a buena hora por lo que nos decidimos a cruzarla directamente.

Esta frontera esta dentro de las muchas líneas fronterizas que aun quedan por definir claramente, por lo que los puestos para sellar los pasaportes en ambos países quedan muy distantes unos de otros y hay que hacer uso de los motocarros para ir de uno a otro. En la parte Ecuatoriana todo tiene un orden que aunque caótico, se puede uno organizar más o menos claramente, sin embargo una vez que se pasa al lado Peruano, el caos es sencillamente total. Todo el mundo te habla para intentar venderte los beneficios de su motocarro, su taxi, su ayuda para rellenar los papeles aduaneros, te cuentan que son guías autorizados, te cambian dólares a soles peruanos, y cualquier cosa que a uno se le pueda ocurrir. El problema es que como todos hablan a la vez y muchos te gritan, realmente te confunden y te impiden pensar con claridad, sin embargo con la experiencia de las fronteras centroamericanas aprendimos que son solo charlatanes mentirosos y en su mayoría timadores por lo que lo mejor es ser claro, duro y tajante en las respuestas e ignorarlos. Ir a hacer uno mismo los trámites y fiarse únicamente de los funcionarios oficiales. En cuanto al cambio de dinero conviene llegar con el menor número de dólares y cambiar solo lo justo hasta llegar a un lugar civilizado, aunque el cambio pirata es más conveniente si se tiene ojo y picardía para que no te timen.

Como ejemplos, comentar por ejemplo que al pasar la frontera me ofrecieron como única alternativa para llegar a la primera ciudad un taxi en 45 soles (13 US$) advirtiéndome que de no ir con el tendría que dormir en la frontera y no hay hoteles o ir en otros taxis que me saldrían mas caros, sin embargo mas adelante encontré el transporte oficial que me llevo por solo 3 soles (menos de 1 US$) aunque tuve que ir primero a sellar en motocarro por 1 sol y luego en bus por 2 soles mas. Para cambiar el dinero uno tiene que ser cauto y tener la mente clara ya que algunas calculadoras están trucadas, por lo que conviene comprobarlas con operaciones sencillas hechas por uno mismo antes de fiarse, luego comprobar que las operaciones del cambista no las hace demasiado rápido y si se tienen dudas, pedir uno mismo la calculadora y hacerlas personalmente y finalmente no escuchar lo que dice el tipo que por lo general no se calla la boca ni los que andan alrededor y centrarse en ver que el dinero esta bien contado y que los billetes no son falsos. Para ello recomiendo que todas las comprobaciones se hagan en pareja y que primero las haga uno y luego las mismas el otro. Ven mas 4 ojos que 2.

Lo cierto es que a pesar de lo estresante de este tipo de fronteras son mucho mas divertidas que las organizadas, porque cada vez que las pasas es toda una aventura en si misma.

También nos resulto curioso que cuando nos montamos en el motocarro para sellar el pasaporte en la parte Peruana junto a nosotros se monto también un hombre que nosotros pensábamos al principio que era otro viajero, sin embargo en el camino empezó a hablar demasiado amigable con nosotros (mala actitud) lo que me hizo pensar que alguna clase de timo venia en camino. Llegando ya a las oficinas de migración nos hizo saber que era guía autorizado de esas oficinas y que estaba a nuestra disposición ya que era el designado para nuestros tramites (ya estaba confirmado el timo). Cuando nos bajamos del motocarro el chofer pretendió que pagáramos también el pasaje del "guía" sin embargo y para no dar pie a nada mas fuimos tajantes diciendo que quien le invito a subir o se lo permitió que se lo pagara que nosotros no habíamos dicho que subiera. Por nuestro tono de voz firme pero educada resolvimos el problema y nadie pago el pasaje, además de que conseguimos que el tipo en cuestión guardara mas las distancias.

Lo curioso del tema es que los tramites de paso son sencillos, rápidos y para colmo gratis, ya que ni siquiera hay que pagar impuestos ni de salida ni de entrada, por lo que estos supuestos guías mas que una ayuda son solo un estorbo que a buen seguro si uno se despista en lugar de salvaguardar tus espaldas, te roba o hace que te roben.

Con todo esto termina nuestra aventurilla en Ecuador y comienza la Peruana... Así que en unos días seguiremos contando como nos va por estas lejanas tierras del hemisferio austral.

Saludos para todos y disfrutar del vida, que solo la podemos vivir una vez.

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